4 de abril de 2011

Saint-Saens, un francés elegante


Músico muy dotado —fue un virtuoso pianista y también un excelente improvisador al órgano—, espíritu curioso por todo, escritor, caricaturista, gran viajero, Saint-Saëns desempeñó un papel excepcional en la renovación de la música francesa, tanto por su enseñanza —tuvo como alumnos, entre otros, a Fauré y Messager—, como, sobre todo, por su actividad en favor de la música nueva —fue uno de los fundadores de la «Société Nationale de Musique», destinada a tocar y difundir la música francesa—. Puede considerársele como un jalón esencial de la renovación que condujo a Debussy y a Ravel.

Saint-Saëns fue un intelectual multifacético. Desde pequeño se dedicó al estudio de la geología, la arqueología, la botánica y la entomología (específicamente a la rama de los lepidópteros). Fue también un excelente matemático. Además de la actividad musical como compositor, intérprete y crítico, se dedicó a las más variadas disciplinas, entreteniéndose en discusiones con los mejores científicos europeos y escribiendo doctos artículos sobre acústica, ciencias ocultas, escenografía teatral en la Roma Antigua e instrumentos antiguos. Fue miembro de la Sociedad Astronómica de Francia, poseía un telescopio, y proyectaba sus conciertos para que coincidieran con algunos acontecimientos astronómicos (como eclipses solares). También escribió una obra filosófica (Problemas y misterios), un volumen de poesía (Rimes familières) y la comedia (La crampe des écrivains), que tuvo un gran éxito.

Su extensa obra —compuso más de 400 abordando casi todos géneros musicales— es muy ecléctica, de un gran clasicismo y de una perfección a menudo un poco forzada, lo que ha motivado que se la considere demasiado académica (en Francia sobre todo). Sin embargo, a menudo es una música de gran belleza, con una gran calidad de escritura. Fue también el primer gran compositor que escribió música para el cine.
Aunque vivió casi siempre en París, se consideraba hijo adoptivo de Dieppe, una pequeña ciudad de la Alta Normandía, donde se instaló en 1888. Hoy día su legado se expone en el Château-Musée de dicha localidad, en una sala expresamente dedicada a él, el salón Saint-Saëns.
La larga vida de Camille Saint-Saëns atravesó todo el período romántico, siendo uno de los protagonistas de la segunda fase de este movimiento y asistiendo a su declive en pleno siglo XX. El año en que nació se estrenaron I puritani de Bellini, Lucia di Lammermoor de Donizetti y La judía de Halévy; Schumann compuso su Carnaval y Liszt comenzó sus Años de peregrinaje. Mendelssohn, Chopin y Schumann habían llegado al cenit de sus carreras. A su muerte, ya habían pasado ocho años del estreno de La consagración de la primavera —al que asistió— y tras del fallecimiento de su detestado Claude Debussy; Maurice Ravel —que admiraba a Saint-Saëns por sus dotes de orquestador— ya había compuesto la mayoría de sus obras mayores y Stravinski acababa de iniciar su aventura neoclásica con Pulcinella (1920).

Saint-Saëns era homosexual (lo que en esos días era considerado una abominación) y nunca demostró mucho entusiasmo por el matrimonio. En cierta ocasión, acusado en público de sodomía, replicó: «¡No soy homosexual, soy pederasta!» (Je ne suis pas homosexuel, je suis pédéraste!). (Utilizó el término «pederasta» —a la manera clásica, empleando el término griego— en contraposición con «homosexual», que era un nuevo término alemán, que connotaba una patología mental.)

En 1873, hizo el primero de sus viajes a Argel —peregrinaje obligado de los jóvenes homosexuales europeos— y en un viaje a Rusia, ya casado, en diciembre de 1875 —con motivo de dar una serie de siete conciertos en favor de la Cruz Roja— se encontró con Chaikovski (también homosexual), con quien bailó un ballet improvisado, acompañado al piano por Nikolái Rubinstein. El hermano de Chaikovski (asimismo homosexual) escribió:

Como jóvenes, ambos no sólo estaban muy atraídos por el ballet, sino que además también tenían cierto talento natural para ese tipo de danza. Así que una vez, queriendo mostrar su arte el uno al otro, realizaron en el escenario del teatro del conservatorio un pequeño ballet completo, Galatea y Pigmalión. Saint-Saëns (de 40 años) era Galatea, e interpretó el rol de la estatua con una notable aplicación, y Chaikovski (de 35 años) hizo el papel de Pigmalión. La orquesta la suplió Nikolai Rubinstein [el pianista que ejecutó junto con Saint-Saëns las Variaciones para dos pianos en el concierto de Moscú].
Modest Chaikovski


En 1875 (a los 40 años de edad) conoció a una joven de 19 años, Marie-Laure Truffot († Burdeos, 1950), hija de Rodrigues Philippe Truffot, un próspero industrial y asimismo alcalde de Cateau dans le Nord. Se casaron el 3 de febrero de 1875 en Cateau. Nada más casarse, declaró que estaba demasiado ocupado para realizar el viaje de novios e instaló a su esposa en un apartamento en París, bajo la tutela directa de su propia madre. De alguna manera tuvieron dos hijos, André y Jean-François. El primero falleció el 28 de mayo de 1878, a los dos años de edad, al caer desde una ventana de su apartamento de la rue Monsieur-le-Prince (situada en un cuarto piso).[20] Marie, por la tristeza, fue incapaz de seguir alimentando al pequeño Jean-François y le envió con su madre. Seis semanas más tarde, el 7 de julio, el bebé, de sólo siete meses, falleció, incapaz de superar una malaria.[9] Saint-Saëns culpó a Marie de ambas muertes. Tres años más tarde —a la vuelta de una de sus escapadas al exterior—, le escribió diciéndole que nunca más volvería a vivir con ella. No se divorciaron, pero vivieron separados el resto de sus vidas, sin verse ni establecer ningún tipo de comunicación. Sin embargo, en 1921, ella acudió —aunque oculta con un velo— al funeral de estado de su ex marido. En 1950 Marie-Laure Truffot murió en Cauderan, una pequeña villa cerca de Burdeos, a la edad de 95 años.
Durante su vida, Saint-Saëns fue amigo o enemigo de la mayor parte de los compositores europeos más destacados. Fue amigo de Franz Liszt hasta su muerte, y mantuvo una profunda amistad con su alumno Gabriel Fauré. A pesar de ser un defensor infatigable de la música francesa, Saint-Saëns menospreciaba abiertamente a muchos de sus colegas franceses, por ejemplo, a Massenet o al organista César Franck (belga, pero en la órbita musical francesa). Además, detestaba la música de Claude Debussy. Él mismo comentó en cierta ocasión a Edouard Laló: «He venido a París solamente para hablar mal de Pelléas y Mélisande». La hostilidad personal era recíproca; Debussy, por su parte, decía con sarcasmo: «Tengo horror al sentimentalismo, y no me arriesgo a equivocarme si digo que su nombre es Saint-Saëns». No obstante, en otras ocasiones Debussy reconoció que admiraba el talento musical de Saint-Saëns: «El Sr. Saint-Saëns es el francés que mejor conoce la música».

En Francia, Saint-Saëns fue uno de los primeros defensores de la música de Wagner, proponiendo fragmentos de sus óperas en sus lecciones de la Escuela Niedermeyer y encargándose de la primera interpretación francesa de la Marcha de Tannhäuser. El mismo Wagner quedó estupefacto al ver a Saint-Saëns interpretar a primera vista las partituras orquestrales completas de Lohengrin, Tristan und Isolde y Siegfried, sugiriendo a Hans von Bülow que cabría asignar al francés el calificativo de la más grande mente musical de la época. A pesar de ello, y aun apreciando su fuerza, Saint-Saëns declaraba que no se consideraba seguidor de la ópera wagneriana. El 1886, después de algunos comentarios particularmente duros y antigermánicos tras el estreno parisino de Lohengrin, la crítica musical alemana se volvió contra Saint-Saëns. Sus relaciones con Alemania mejoraron con el nuevo siglo, pero en torno a la Primera Guerra Mundial, Saint-Saëns atrajo la hostilidad tanto de los franceses como de los alemanes con una serie de artículos provocadores, titulados Germanophilie, que atacaban con violencia a Wagner.

Es sabido que el 29 de mayo de 1913 Saint-Saëns abandonó la sala donde se estrenaba La consagración de la primavera de Ígor Stravinski, enfurecido, por lo que él cuenta, por el uso innovador del fagot (según él, inapropiado) en los compases iniciales de la obra. Camille Saint-Saëns fue gran amigo del violinista español Pablo Sarasate al que dedicó el Concerstuck op. 20, la Introduction et Rondo Capriccioso op. 28 y el tercer Concierto para violín y orquesta op. 61. Saint-Saëns, que realizó en 1880 una gira por distintas ciudades españolas invitado por Sarasate, se inspiró para alguna de sus obras en aires y ritmos españoles aportados por el virtuoso navarro. Este fue el difusor de la música de Saint-Saëns en Alemania, Países Bajos, Rusia y América. Como señala Leopold Auer, "a Sarasate le corresponde la distinción de haber popularizado los Conciertos de Bruch, Lalo y Saint-Saëns". Según cuenta el violinista español Juan Manén, contemporáneo de ambos, en la década de 1860 Saint-Saëns y Sarasate debían interpretar dúos “en los más conspicuos salones parisinos” sin otra retribución que las cenas servidas después del concierto. Años más tarde, escribiría Saint-Saëns: “Muchos años han pasado desde que por primera vez vi llegar a mi casa lleno de juventud y de vigor a Pablo Sarasate, célebre ya cuando apenas apuntaba el bigote sobre su labio. Me pidió con gran donaire y como si fuera cosa sencillísima que compusiera un concierto para él. Halagado y agradablemente impresionado, prometí lo que pidió, y cumplí mi palabra escribiendo un concierto en la mayor al que puso por nombre mi amigo, sin que haya podido saber nunca la causa, Concert-Stück”. (carta de Saint-Saëns escrita el 24 de junio de 1908, año de la muerte de Sarasate)
Hoy se considera a Saint-Saëns como un compositor de música elegante y técnicamente sin defectos, pero poco inspirada. Sus obras han sido calificadas como lógicas y limpias, profesionales y nunca excesivas. La obra pianística, pese a no ser tan profunda ni emocional como la de algunos de sus contemporáneos, constituye la continuidad estilística entre Liszt y Ravel. También ha sido considerado como «el más alemán de los compositores franceses», a causa de su fantástica habilidad en la elaboración temática.
Su música, que sigue la tradición clásica francesa, es elegante y precisa en el detalle y la forma, y combina el estilo lírico de la música francesa del siglo XIX con una mayor calidad formal. A pesar de que el estilo de sus últimas obras se consideró obsoleto, en sus inicios Saint-Saëns había explorado muchas formas nuevas. Sus obras están ligadas estrechamente a la tradición clásica, y hay quien le ha considerado un precursor del neoclasicismo musical.

Saint-Saëns inició su carrera de compositor como un innovador, introduciendo en Francia el poema sinfónico y constituyéndose en paladín de la música de l'avenir de Liszt y de Wagner, en una época en que los modelos de referencia eran Bach y Mozart. Representó la personificación de la modernidad artística en las décadas de 1850 y 1860, pero después se transformó en un personaje reaccionario. A principios del siglo XX, Saint-Saëns era ya un ultraconservador que luchaba contra las influencias de Debussy y de Strauss. Pero esto no resulta sorprendente si se tiene en cuenta que la carrera de Saint-Saëns comenzó cuando Chopin y Mendelssohn estaban en la cima del éxito, y concluyó cuando empezó a difundirse el jazz; pero aún hoy, la que prevalece es la imagen de hombre irritable.
Como compositor, Saint-Saëns ha sido a menudo criticado por su negativa a abrazar el romanticismo y al mismo tiempo, y de modo paradójico, por su adhesión a las convenciones del lenguaje musical del siglo XIX. La figura de Saint-Saëns se ha situado siempre en la frontera que separa los compositores famosos de aquellos conocidos sólo por los entendidos, siendo reconocido como «el más grande compositor de segunda fila» o como «el más grande compositor privado de genio». Se le recuerda especialmente por algunas obras populares pero poco apreciadas por la crítica, como la ópera Samson et Dalila y sobre todo por el Carnaval de los animales.



Samson et Dalila, Overture

Samson et Dalila, "Mon Coeur s'ouvre a ta voix" Maria Callas
Violin Concerto No.3
The Swan
Symphony No.3 Mvt.2

2 comentarios:

vicente moreno saenz dijo...

Estupenda biografia del genial musico, estupenda aportacion de datos y estupenda seleccion(aunque reducida) de obras.
Te he de agradecer que me hayas incitado el interes por este genial musico.

Bélok dijo...

Siempre es bueno saber que Saint-Saens tendrá un fan más. Maravilloso compositor y con unas obras por descubrir.

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Hoy escuchas

- Piano concerto nº 2 - SAINT-SAENS
- Vissi d'arte "Tosca" - PUCCINI
- Overture "Don Giovanni" - MOZART
- Reina de la noche "La flauta mágica" - MOZART
- Aria de Edgar - PUCCINI
- Toccata y fuga en re menor - BACH
- Symphony nº5 "4º Mov." - MAHLER




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