27 de diciembre de 2011

Schumann: Un romántico bipolar


De niño Schumann ya puso de manifiesto sus dotes musicales. Su padre, de profesión editor, le apoyó y le procuró un profesor de piano. A los 7 años Schumann compuso sus primeras piezas musicales. Así, en esa etapa de su vida no sólo componía obras musicales, sino que también redactaba ensayos y poemas, y de hecho el joven Schumann se identifica tanto con la literatura como con la música. A los 14 años escribe un ensayo sobre la estética de la música. Ya desde que estudiaba en el colegio absorbe la obra de Schiller, Goethe, Lord Byron, así como los dramaturgos de la Grecia Clásica; pero la influencia literaria más poderosa y permanente es sin duda la de Johann Paul Friedrich Richter. Tal influencia puede apreciarse en sus novelas de juventud, "Juniusabende" y "Selene", de las cuales sólo la primera fue concluida (1826).
Su interés por la música había sido estimulado desde niño al escuchar tocar a Ignaz Moscheles en Carlsbad, y en 1827 a través de las obras de Franz Schubert y Felix Mendelssohn.
Su padre, que tanto había fomentado la educación de Robert como pianista y escritor, fallece en 1826; su madre no aprueba la dedicación a la carrera musical y en 1828 le envía a estudiar Derecho a la Universidad de Leipzig. Pero no tardó en abandonar los estudios para consagrase enteramente a la música.
Hacia 1830, Schumann deseaba por encima de todo convertirse en un virtuoso y admiraba la ejecución de los más renombrados concertistas de su época, como Paganini y Liszt. Por tanto, el joven Schumann, de innegable talento como pianista, se empleó a fondo en perfeccionar su técnica de teclado, siendo sólo el azar o el destino lo que le obligó a abandonar este camino y convertirse finalmente en uno de los más reconocidos compositores de su siglo.
Las crisis, depresiones, periodos de reclusión completa etc. fueron frecuentes en la vida de Schumann y se acentuaron a partir de 1844, continuando en aumento hasta su muerte (incluso llegando a escuchar voces y experimentar alucinaciones). Este declive psíquico se relacionó inicialmente por los historiadores del siglo XIX con la sífilis (o con el desastroso tratamiento médico a base de mercurio, habitual en la época y casi peor que la enfermedad en sí), pero la posibilidad ha sido descartada debido a que los síntomas de desequilibrio mental de Robert Schumann ya eran evidentes desde su juventud, antes de que cualquier síntoma de la sífilis pudiera haberse manifestado. La teoría más aceptada actualmente es que padecía de trastorno bipolar (enfermedad maníaco-depresiva). Pero la gran intensidad creativa de Schumann se concentraba en sus periodos de lucidez, de forma admirable. Tan pronto como se restablecía de un período de enfermedad, se entregaba frenéticamente a la composición, trabajando de modo incansable. No sólo escribía las melodías principales ni se limitaba a las obras para piano, sino que pese a estar en un estado físico y mental muy degradado, escribía la instrumentación sinfónica completa de todas sus obras, hasta la extenuación.
Es en casa de Wieck, su antiguo maestro, donde conoce a su futura esposa. Se trata de Clara Wieck, su hija, y ya para entonces afamada pianista que había sido "niña prodigio", bastante famosa internacionalmente en aquella época, y de hecho se la considera la pianista más importante del siglo XIX. En 1836 inician una relación amorosa en secreto, fundamentalmente por carta, seguramente debido a la diferencia de edad entre ambos (Clara sólo tenía 16 años) y también porque Clara se encontraba de viaje constantemente, actuando por toda Europa. Es durante esta relación clandestina cuando escribe Escenas de la infancia, tal y como le relata por carta a la propia Clara.
Schumann se identificó con dos figuras imaginarias, el enérgico Florestan y el poético Eusebius, nombres con los que firmaba sus artículos y cuyos retratos representó en la suite para piano Carnaval. Hacia 1835 se produce el primer encuentro entre Robert Schumann y F. Mendelssohn, al tiempo que conocía a F. Chopin. Este mismo año, inicia su relación con Clara Weick, relación que es prohibida por el padre de la joven. La muchacha, aún bajo la tutela del padre, se ve forzada a abandonar a Robert, quedando este sumido en la depresión y la bebida. Dos años después, en 1837, los enamorados se encuentran a escondidas, pero descubiertos por el padre de Clara se inicia una feroz lucha por su amor, que terminaría en 1839 cuando Clara aceptara recurrir a la justicia para obtener el permiso para contraer matrimonio. Será precisamente durante la época del juicio cuando salgan a la luz los primeros problemas mentales de Schumann, que practicamente no compondrá nada durante este tiempo. Finalmente llega la paz. La justicia admite la demanda de Robert y Clara y estos obtienen permiso para contraer matrimonio, celebración que tendrá lugar el 12 de septiempbre de 1840. Curiosamente, y contra lo que pudiera parecer, este fue uno de los matrimonios más estables dentro de la música, pese a que la relación de noviazgo y los primeros momentos del matrimonio no fueron fáciles debido a los celos profesionales de Robert por la más afamada Clara Weick. A los veinte, decidió convertirse en un virtuoso del piano. Pero esta meta le resultó imposible cuando se le desarrollaron serios problemas en su mano derecha, los cuales no fueron ayudados por los tratamientos médicos ni por el artilugio que utilizaba para mantener los dedos estirados y reforzados. “No te preocupes por mis dedos”, le escribió a su madre, “Puedo componer sin ellos”, y a esa misma edad compuso muchos trabajos de piano los cuales permanecen como una parte básica del repertorio, aunque para esa época fueron frecuentemente considerados muy personales y poco convencionales.
En 1844, tras un viaje a Rusia, atravesó un nuevo periodo depresivo y abandonó Leipzig para instalarse en Dresde. Durante los años siguientes su salud mental y física se iba debilitando, lo cual no le impidió trabajar en multitud de obras, como sus dos Sonatas para piano y violín, su Concierto para violonchelo y orquesta y su única ópera, Genoveva (que no gozó de éxito). Incluso cuando, a partir de 1852, sus episodios de locura le mantienen convaleciente casi todo el tiempo, consigue aprovechar sus momentos de lucidez para completar su Misa, Requiem, Sinfonía en Re menor y Concierto para violín y orquesta. También destaca la presentación en 1846 de su Concierto para piano y orquesta en la menor, ejecutado brillantemente por su esposa, Clara Schumann, en 1846 en Leipzig, lo cual conllevó a su autor una fama aún mayor y más consolidada para la Historia.
Poco después le comenta a su hermano su deseo de suicidarse, ya que estaba angustiado por la epidemia de Cólera que asolaba Europa por esas fechas, el 27 de febrero de 1854, Schumann se arroja al Rin y es rescatado a tiempo, pero su mente ya se ha perdido para siempre. Es internado en un sanatorio privado en Endenich cerca de Bonn, Alemania, donde permanece hasta su muerte el 29 de julio de 1856. Tenía sólo 46 años. Muere víctima de la sífilis. Fue enterrado en Bonn.





Tras su muerte, Clara se entregó a dar a conocer por toda Europa la obra de Robert, dándole gran fama tras varias décadas de giras. Después de la muerte de Schumann, se convirtió en una de las mejores pianistas de su época y realizó giras constantes para poder mantener a su familia. Ayudó a promover la música de su amigo de toda la vida, Johannes Brahms. Editó las obras completas de Schumann y desde 1872 hasta 1892 fue profesora en el Conservatorio de Frankfurt.







10 de diciembre de 2011

Un Stravinski provocador


"Vivaldi no escribió cientos de conciertos, lo que hizo fue escribir el mismo concierto cientos de veces"

Stravinski



Vivaldi
Concerto for Four Violins in B minor Mvt.1

Pinchas Zukerman, Ivry Gitlis, Isaac Stern, Ida Haendel, Shlomo Mintz, Daniel Benyamini
Zubin Mehta and the Israel Philharmonic Orchestra



Hoy escuchas

- Piano concerto nº 2 - SAINT-SAENS
- Vissi d'arte "Tosca" - PUCCINI
- Overture "Don Giovanni" - MOZART
- Reina de la noche "La flauta mágica" - MOZART
- Aria de Edgar - PUCCINI
- Toccata y fuga en re menor - BACH
- Symphony nº5 "4º Mov." - MAHLER




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