15 de mayo de 2012

Maurice Ravel: Bolero


Maurice Ravel fue admirador de Mozart, Saint-Saens y Debussy. Compositor impresionista, aunque llegó más lejos del impresionismo al adoptar en varias de sus obras el jazz americano, que le influyó en su viaje a los Estados Unidos en donde conoció a George Gershwin y que se hace notar en sus conciertos para piano. Tuvo como profesor a Gabriel Fauré, que siempre tuvo palabras buenas hacia Ravel, siendo un pupilo destacable del que siempre reseñó que "era un buen alumno, laborioso y puntual, siendo además una persona muy sincera". Ravel no fue un gran director, ni siquiera un gran pianista, pero sin embargo fue un grandísimo orquestador. Como prueba de ello, centrémonos en el Bolero, una pieza que con pocos notas (dos temas), que se repiten sucesivamente, pero que el compositor orquestó de tal forma, que ha llegado a ser una de las obras más famosas de la historia de la música. Fue una obra que le encargó Ida Rubinstein, una rica empresaria que montó su propio ballet con su dinero, bailarina y coreógrafa que quiso un ballet con carácter español. Se estrenó en París en la Ópera Garnier en noviembre de 1928. Con una melodía repetida una y otra vez sin ninguna modificación, pero orquestada en crescendo de tal forma, que según avanza la partitura va cambiando de tonalidad hasta llegar al climax final con una buena resolución orquestal para el final. El estreno del ballet tuvo un gran éxito, aunque pronto el Bolero se hizo más popular como versión de concierto, llegando a ser una de las obras musicales más interpretadas de la historia. La fama no pararía en ningún momento y ha llegado a ser la obra francesa con más beneficios de derechos de autor durante años. En un principio, Ravel quiso orquestar unas piezas extraídas de la Suite para piano "Iberia" de Albéniz para el encargo de Ida Rubinstein, pero una vez enterado que los derechos de esa obra para orquestarlos los tenía otro compositor español, Enrique Fernández Arbós, desistió de ello, a pesar de que el compositor español le cedió todos los derechos para que lo hiciera, pero Ravel no lo admitió y nunca se produjo esa obra que se hubiera llamado "Fandango". Entonces fue cuando decidió hacer algo experimental, un ballet para orquesta que solo utilizaría un tema y un contra-tema repetidos y en el que el único elemento de variación provendría de los efectos de orquestación que sustentarían un inmenso crescendo a lo largo de toda la obra. Rápidamente Ravel acabó la obra acordada y en un principio le llamó "Fandango", como estaba destinado. Pero al parecerle que el ritmo de su obra era más rápido que un fandango, prefirió excoger otra danza tradicional andaluza, el bolero. Una vez cambiado el titulo, dedicó su obra a su amiga Ida Rubinstein.
En 1930 Ravel grabó la obra y la llevó por todas las salas de concierto cosechando un gran éxito. Arturo Toscanini muy admirado en aquella época por Ravel, al frente de la Filarmónica de Nueva York en una interpretación ese mismo año en la Ópera de París, se tomó la libertad de interpretar la obra dos veces más rápido de lo prescrito, alargando el movimiento al final. Ravel, presente entre el público tuvo una gran discusión con el director, al que Ravel se negó a darle la mano y con el que tuvo una gran discusión entre bastidores:

"Usted no comprende nada su música... era el único medio para hacerla pasar"
- Maestro... yo llevo el Bolero mucho más lento.
- Es un error -respondió Toscanini-, la concepción misma de la obra, su carácter, su estilo, imponen el tempo que yo he adoptado.


Toscanini y Ravel se reconciliarían más adelante, pero desde ese momento ya estaba claro que el tempo del Bolero, sería de ahí en adelante, el que estaba escrito:

"Debo decir que el Boléro es raramente dirigido como yo pienso que debería de ser. Mengelberg acelera y ralentiza excesivamente. Toscanini lo dirige dos veces más rápido sin ser necesario y alarga el movimiento al final, lo que no está indicado en ninguna parte. No: el Boléro debe ser ejecutado a un tempo único desde el inicio al final, en el estilo quejumbroso y monótono de las melodías árabe-españolas. [...] Los virtuosos son incorregibles, inmersos en sus fantasías como si los compositores no existiesen."


El Bolero de Ravel es la típica obra dentro de la música clásica, que no hace falta que se oiga en una Sala de conciertos para ser famosa. Cualquiera conoce esa melodía, si no es por un anuncio, será por una película, pero ha sido, és y será... una de las melodías más conocidas en la historia, aunque odiada por muchos, quizás por ese motivo de haberse oído muchas más veces que las que se repiten las notas.
Y es que Ravel tenía una gran pereza, uno de sus defectos. Con tal de no ponerse a componer una obra estructurada y así ahorrarse tiempo y cabeza, prefirió componer un tema y repetirlo un montón de veces, pero eso sí... con una gran orquestación, como era habitual en Ravel. En una cierta ocasión en su viaje a Norteamérica, una poderosa firma americana quiso contratarle para que pusiera música a la banda sonora de una película, tentado por la oferta preguntó que cuanto duraría la música en la película. Unos tres cuartos de hora más o menos. A lo que contestó... "Tardaría cuatro años para componer la partitura".

Maurice Ravel
Bolero

Christoph Eschenbach
Orchestre de Paris




0 comentarios:

Publicar un comentario

Hoy escuchas

- Piano concerto nº 2 - SAINT-SAENS
- Vissi d'arte "Tosca" - PUCCINI
- Overture "Don Giovanni" - MOZART
- Reina de la noche "La flauta mágica" - MOZART
- Aria de Edgar - PUCCINI
- Toccata y fuga en re menor - BACH
- Symphony nº5 "4º Mov." - MAHLER




Radios on line

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More

 
Design by Free WordPress Themes | Bloggerized by Lasantha - Premium Blogger Themes | Blogger Templates