12 de octubre de 2012

Silvio Rodríguez: Unicornio



La primera vez que pude ver en concierto a Silvio Rodríguez, fue en las fiestas del PC en la Casa de Campo de Madrid. Ya había escuchado varios discos suyos y me sonaban muchas de sus canciones, pero aquél concierto fue memorable, al aire libre y Silvio con su guitarra cantando sus éxitos. Han pasado ya muchos años desde la década de los 80, pero Silvio sigue siendo uno de los cantautores más reconocidos mundialmente. Su estilo es principalmente de canción protesta marcado por la Revolución Cubana, pero canta también al amor y el desamor, con una poesía clara y profunda, a temas personales y temas metafísicos. No lo puedo evitar, pero si quiero llorar, lo tengo muy fácil, solo tengo que escuchar algunos temas de Silvio y las lágrimas brotan fácilmente de mis ojos.

Unicornio es seguramente la canción más conocida y famosa de Silvio Rodríguez.


Unicornio

Mi unicornio ayer se me perdió
pastando lo dejé y desapareció
cualquier información bien la voy a pagar
las flores que dejó, no me han querido hablar.

Mi unicornio azul ayer se me perdió
no sé si se me fue, no sé si se extravió
y yo no tengo más que un unicornio azul
si alguien sabe de él, le ruego información
cien mil o un millón yo pagaré
mi unicornio azul, se me ha perdido ayer
se fue...

Mi unicornio y yo hicimos amistad
un poco con amor, un poco con verdad
con su cuerno de añil pescaba una canción
saberla compartir era su vocación.

Mi unicornio azul ayer se me perdió
y puede parecer acaso una obsesión
pero no tengo más que un unicornio azul
y aunque tuviera dos yo solo quiero aquel
cualquier información la pagaré
mi unicornio azul se me ha perdido ayer
se fue...


En 1982, el propio Silvio se encargó de aclarar la historia que le inspiró esta bella canción: "todo empezó por un amigo muy querido que tuve, un salvadoreño llamado Roque Dalton, quien además de haber sido un magnífico poeta fue un gran revolucionario, compromiso que le hizo perder la vida cuando era combatiente clandestino. El caso es que Roque tuvo varios hijos; entre ellos Roquito -el que hace tiempo se encuentra prisionero, y del que no se sabe su suerte-, y Juan José, que jovencito y delgado como es, fue guerrillero, herido, capturado y torturado. A este último fue a quien encontré hace poco y me contó que allá, en las montañas de El Salvador, andando con la aguerrida tropa de los humildes, trotaba un caballito azul con un cuerno"

Silvio comentó en una entrevista en la República Dominicana que "el unicornio no es más que la inspiración perdida".

10 de octubre de 2012

Dmitri Shostakovich




Quiero hacer un homenaje a Leiter, que con un magnífico blog llamado Leiter's Blues, nos mantuvo enganchados a su página con su peculiar y elegante forma de escribir durante tanto tiempo. Leiter se nos fue tras una larga enfermedad que pudo con él. Desde aquí quiero homenajearte recordando uno de tus artículos.



Dmitri Shostakovich: Las dos caras de un músico atormentado 
(artículo original escrito por Leiter)


* Nacido el 25 de octubre de 1906 en San Petersburgo
* Fallecido el 9 de agosto de 1975 en Moscú


Hijo de un químico y de una pianista, recibe sus primeras clases de música a los nueve años de manos de su hermana María. Esto resultó del todo milagroso, descubriéndose el joven Dmitri como un notable intérprete. Su madre decide tomar cartas en el asunto, ante la increíble precocidad y capacidad de aprendizaje del chaval, y le inscribe en las clases de Ignaz Glasser, uno de los más reputados profesores de San Petersburgo. Pero surgió un inesperado problema: El joven Dmitri daba muestras de una inspirada creatividad compositiva que resultó incompatible con los métodos de Glasser. De resultas, su madre le pone en manos, durante cuatro años, de su antigua profesora Rozanova, quién instruye de manera muy eficiente al chico en las artes pianísticas, dejándole además margen para la composición. Por estas mismas fechas se produce un hecho que le marcará profundamente a lo largo de toda su vida: Contempla, con apenas trece años, como un niño es violentamente asesinado a manos de la policía política del zar. Esto le hizo comprometerse, desde muy joven, con los principios de la Revolución Rusa y, fruto de esta relación, escribe una serie de loas y poemas que ensalzan las virtudes revolucionarias.

En 1919, Dmitri toca el piano en presencia de Glazunov, por aquel entonces director del Conservatorio de San Petersburgo, y éste se queda tan asombrado que le inscribe directamente en el departamento de composición, pasando por alto los previos y obligatorios cursos de Teoría Musical. Shostakovich demuestra unas facultades musicales innatas, propias de un privilegiado de la música: Poseía el llamado oído absoluto (Identificaba cualquier nota musical sin la ayuda referida de una escala tonal) y también el interno (Era capaz de interpretar una obra orquestal al piano haciendo, simultáneamente y a primera vista, la reducción). En 1922, al fallecer su padre, Dmitri está a punto de abandonar sus estudios al verse en la obligación de encargarse de la manutención de su familia. Afortunadamente, el mismo Glazunov le consigue una beca de la Fundación Borodin y, gracias también a un empleo como pianista de un cine, con ello puede proseguir sus estudios. A estas alturas, parecía que su futuro en la música pasaba por convertirse en un concertista de piano.

En 1925 finalizó sus estudios en el Conservatorio (Con tan solo 19 años) y, para celebrarlo, compuso su Primera Sinfonía, estrenada el 12 de mayo. El éxito fue apoteósico y la nueva partitura traspasó las fronteras rusas, llegando incluso a ser dirigida en el resto de Europa y América por las principales batutas del momento. Shostakovich se consagra así como el compositor oficial de la “Nueva Rusia Revolucionaria”. En 1927, tras participar en el primer certamen del prestigioso Concurso Chopin de Varsovia, compone su Segunda Sinfonía, “Octubre” y traba amistad con Ivan Sollertinski, un personaje de vasta cultura de quién aprenderá mucho y bueno. Un año después se instala en Moscú y esboza la mayor parte de su extraña ópera La Nariz. Su vena compositiva parece no tener límite y en 1929, ya de vuelta en la antigua Leningrado, redacta su Tercera Sinfonía y dos ballets, La Edad de Oro y El Perno. Por si esto no fuera suficiente, al año siguiente comienza su nueva y muy polémica ópera, Lady Macbeth. Aprovechando el renacer artístico de la Rusia de los años veinte, Shostakovich toca todas las teclas de las vanguardias musicales del momento (Atonalismo, serialismo…). Pero la nueva década de los treinta supone la dictadura también artística de un Stalin cuyos principios estéticos eran un tanto caducos y donde la creación musical sólo tenía sentido si servía para alabar la Revolución y, por consiguiente, a él mismo (Extraña enfermedad que se contagia entre todos los dictadores). En 1934 se estrena Lady Macbeth en Leningrado con un éxito clamoroso, manteniéndose en cartel durante dos años. Pero a finales de diciembre de 1935 sobreviene la desgracia: Stalin acude a una representación de la misma en el Bolshoi y abandona el teatro manifiestamente enojado, calificando la pieza de “pornofonía”. El titular de Pravda del día siguiente fue más allá (Dicen que lo redactó el propio Stalin): Caos, bestialismo musical, concierto de aullidos… Y otras lindezas por el estilo. La obra fue retirada y el compositor cayó en desgracia, teniendo que aplazar el estreno de su Cuarta Sinfonía, que ya tenía escrita, hasta 1962. Tras dos tensos y amargos años, Shostakovich fue rehabilitado en 1937 al estrenar en Leningrado su Quinta Sinfonía bajo el epígrafe “Respuesta de un artista soviético a unas críticas justas” (Algunos políticos, cuando se proponen humillar desde su lerda ignorancia, lo acaban consiguiendo con creces). Es precisamente en este instante cuando Shostakovich manifiesta una doble tendencia como compositor: Una, la oficial, como autor “conciliado” con el régimen soviético (Música efectista y grandilocuente) y otra, como compositor íntimo y profundo, tendencia que arranca con el primero de sus cuartetos. Ya rehabilitado del todo, ese mismo año de 1937 Shostakovich es nombrado profesor de composición en el Conservatorio de Leningrado, púlpito desde donde ejerció una magnífica y extraordinaria labor. En 1939 estrena su Sexta Sinfonía, de marcado carácter híbrido.

Cuando las tropas de Hitler se encontraban asediando Leningrado, Shostakovich trató de alistarse como miembro del comité para la defensa civil de la ciudad aunque, finalmente, sólo fue aceptado a colaborar como bombero. Pero pronto fue evacuado hacia Kuibishev, donde en 1941 termina una de sus mejores y más trascendentales obras, la Séptima Sinfonía, “Leningrado”, estrenada en dicha ciudad al año siguiente. La obra se convirtió en el estandarte musical de una nación invadida y ello fue posible también debido a la retransmisión que llevó a cabo la Radio Soviética de aquel concierto, pudiéndose oír en toda Rusia, EEUU y Gran Bretaña. La historia de cómo logró salir la partitura de la URSS para ser interpretada en EEUU es propia de una película de la saga de Indiana Jones. Un microfilm conteniendo la partitura partió de Rusia rumbo a Teherán. De allí a El Cairo para luego llegar a las Islas Canarias. Y, finalmente, desde las Islas en barco hasta Nueva York. En América esperaban ansiosamente tres directores dispuestos a dirigir la premiére norteamericana de la obra: Stokowski, Rodzinski y Toscanini. Este último fue quién finalmente se llevó el gato al agua, dirigiendo el estreno de la obra en Nueva York en julio de 1942. Al año siguiente, consigue estrenar Shostakovich su conmovedora Octava Sinfonía. Un año más tarde, el Trío nº2, dedicado a su amigo Sollertinski, fallecido en el frente.

En 1945, ya casi finalizada la guerra, Shostakovich presenta su Novena Sinfonía, irónica y de acentos cómicos, que muy pocos supieron entender. Al año siguiente es nombrado presidente de la Unión de Compositores Soviéticos y en 1947 diputado por Leningrado. Todo parecía ir de de cine cuando sobreviene la famosa purga de Zhdanov en la que Shostakovich se convierte en el blanco de todos los ataques, llegándosele a prohibir el estreno de obras orquestales. La disculpa llega con la composición de El Canto de los Bosques, delirante oratorio escrito en homenaje a la Tercera Ley Agraria. En su vertiente más personal e íntima crea, sin posibilidad de audición, su Concierto para violín en la menor y los Cuartetos nº4 y 5. En 1949, obligado por Stalin, viaja a los EEUU en calidad de embajador artístico soviético. Por fin, en 1953 Shostakovich — y la gran mayoría del pueblo soviético — se liberan para siempre del yugo estalinista y por ello se apresura a estrenar, a fines de ese año, su Décima Sinfonía. Al año siguiente murió su esposa Nina, al parecer en más que extrañas circunstancias.

A partir de 1956 su ritmo creativo se acentúa al abandonar definitivamente su carrera como concertista de piano. En 1957 estrena su Undécima Sinfonía y al año siguiente hace lo propio con su primera opereta, Moscú, Barrio Cheremuvski. Son, estos, años de reconocimiento a nivel internacional y de viajes al extranjero, aunque ya se empiezan a manifestar los primeros síntomas de su enfermedad y ha de ser hospitalizado en alguna que otra ocasión. Al regreso de un viaje a Dresde es readmitido oficialmente en el Partido Comunista… Y así, en 1962, reestrena también su antaño polémica Lady Macbeth, aunque ahora escondida bajo el título de Katerina Ismailova, y de paso estrena su Decimotercera Sinfonía, obra que le vuelve a enfrentar con la jerarquía rusa (¡Qué tíos más pesados esos del Politburó!). La obra fue prohibida hasta los años setenta pero a Shostakovich le daba ya igual todo, sabedor de que era el músico más popular de la URSS y que por ello mantenía una inmunidad plena. Los del Partido Comunista se quedaron con un palmo de narices al contemplar que nadie hizo el más mínimo caso a las perversas acusaciones vertidas contra Shostakovich.

En 1965 sufrió un fuerte ataque al corazón del que se libró por bien poco. Fue entonces cuando el compositor cayó en un estado de pesimismo y angustia vital, reflejándose todo ello en su Decimocuarta Sinfonía y en sus últimos cuartetos. Desgraciadamente, los últimos años de Shostakovich fueron un tanto tristes: Sufrió un segundo infarto en 1971, nada más concluir su Decimoquinta Sinfonía y, lo más grave, vio como poco a poco sus mejores amigos le iban abandonando: Rostropovich abandonó definitivamente la URSS en 1974 y, en ese mismo año, falleció David Oistrakh durante una gira por Holanda. En mayo de 1975 compone su última obra, la Sonata para viola y piano. En junio tuvo que ser hospitalizado y finalmente, el 9 de agosto, fallece en un hospital de Moscú.

La música de Shostakovich oscila entre la inspiración y la trivialidad, a modo de dos distintas caras según sea obra generada para él mismo o para la Nomenklatura. Por eso, se ha afirmado que Shostakovich fue uno de los compositores que más “música mercenaria” escribió, de muy poca calidad, por cierto. Pero al mismo tiempo, es capaz de crear obras musicales que se encuentran entre lo más sublime de todo lo compuesto en el siglo XX, en absoluto “música moderna” sino de lo más accesible para el gran público. Utiliza un estilo francamente directo para transmitir cosas complejas, misteriosas y profundas. Shostakovich ha sido uno de los compositores más prolíficos de toda la historia de la música.

OBRAS

- 15 Sinfonías, destacando las números 1, 5, 7 y 10
- 11 Suites (Generalmente, para bandas sonoras)
- 12 Obras orquestales más breves
- 2 Conciertos para piano
- 2 Conciertos para violín
- 2 Conciertos para violoncelo, destacando el Nº2
- 3 Operas
- 4 Ballets
- 8 Cantatas
- 12 ciclos de Canciones con orquesta
- 36 Canciones para voz sola
- 15 Cuartetos de cuerda
- 2 Tríos con piano
- Quinteto con piano
- Otras obras de cámara
- Diversa obra para piano solo
- Música incidental para unas treinta películas











8 de octubre de 2012

Wim Mertens: Often A Bird



Wim Mertens que nació en Neerpelt, Bélgica, forma parte del estilo minimalista, aunque se diferencia de otros por insertar melodías más fáciles y asequibles al oído que otros compositores de su estilo. Su obra abarca desde comienzos de los 80 y tiene una amplia discografía en su haber. Sus temas facilones que enganchan fácilmente, han hecho que este compositor se encuentre entre los más famosos compositores minimalistas, sin alcanzar ni de lejos las cotas que otros han llegado a tener, como el caso de Glass o Nyman. A diferencia de estos dos mencionados, que se han insertado dentro de la composición sinfónica y clásica (sobre todo Glass, que ya es un gran compositor de música sinfónica), Mertens publica sus trabajos como obras aisladas que guardan la misma similitud pero sin explorar otros campos más serios y complejos, aunque su música está siempre en constante evolución. El compositor belga que estudió en el Conservatorio de Bruselas licenciándose en piano y Musiciología y Ciencias Políticas y Sociales, además del piano, toca también la guitarra y en muchos de sus temas canta con un tono agudo muy peculiar, asemejándose a un falsete y con un lenguaje que él mismo inventa y que no es entendible ni aún sabiendo latín. Con más de 60 discos a su espalda y habiendo producido conciertos a compositores como Glass, Steve Reich o Terry Riley, Mertens no fue profeta en su tierra y sus compatriotas nunca entendieron su música, por eso siempre ha estado viajando por diferentes países hasta que fue descubierto en un programa de radio que le empezó a dar la fama que no había llegado hasta entonces. "Mi música es popular, pero no para las masas"

7 de octubre de 2012

Drácula de Bram Stoker: Wojciech Kilar





Nos encontramos con una película que no nos dejará indiferentes... o te gusta o no te gusta... no hay términos medios. Nos encontramos un Coppola totalmente influido por el cine japonés, concretamente con "Kagemusha" de Kurosawa, dejando aparte la casualidad de que está coproducida por él mismo. Hay ciertas cosas en la película que no logro entender y se me escapan al razonamiento. Esas terribles gafas de cristal azul, esa cantidad de disfraces y transformaciones del protagonista, que nos hace olvidarnos a veces del verdadero personaje del que trata la historia... , unos trucos visuales a base de sobreimpresiones que chocan frontalmente con otros espectaculares, como las transformaciones que padece el gran Gary Oldman, magnífico en la escena donde chupa y rebaña el filo de la navaja con la que se acaba de cortar afeitándose Keano Reeves. Muchas sombras chinescas a base de figuras descuartizando caballos. Estamos ante un conde Drácula romántico y enamorado, todo lo contrario que escribió el autor de la obra literaria. La mentira humana y el engaño hace que su amada Elisabetha, creyéndole muerto al recibir una carta de los turcos derrotados por el conde en la guerra comunicando su muerte, se lance al vacío desde lo alto del castillo contra el río. A su vuelta, Drácula al ver a su amada muerta, jura venganza al mundo y aquí comienza nuestra historia. Un Drácula capaz de convertirse en hombre lobo, estatua viviente de la catedral de Notre Dame, ratas, murciélago, larva y un montón de cosas más, incluido él mismo de joven, imagen con la que enamorará a Mina, novia y futura esposa del segundo protagonista encargado de venderle posesiones en Londres, donde Drácula planea ir a por su amada, reencarnada en Mina. Un Anthony Perkins que se pasa tres pueblos de exagerado y un Keano Reeves que se desenvuelve bien en su papel, pero el verdadero protagonista es Oldman, soberbio en su interpretación, seguramente la mejor de su carrera. Varias escenas entre absenta, cinematógrafo, baile con velas, nos hace pensar que estamos viendo un anuncio publicitario. Muy buena la recreación de un Londres de época que queda eclipsado por la cantidad de metamorfosis y efectos especiales. No falta la típica escena del manicomio lleno de locos de atar (en donde un magnífico Tom Waits hace un papel sensacional) y estacas clavadas en el corazón, cabezas cortadas, lobos y vampiresas. No podemos olvidarnos de los maravilloso fundidos de la película, desde la cola de un pavo real a salir por el túnel una locomotora, de los mordisco del cuello fundidos con los ojos de Drácula o la cabeza cortada de Lucy, fundido con la carne que se está comiendo Perkins. Geniales esas imágenes.
Aún así, uno cuando sale del cine, puede hasta pensar que ha visto una gran película. Pero lleguemos a una parte de la película que no podemos dejar pasar... La Banda Sonora escrita por Wojciech Kilar. Aquí nos encontramos con una gran obra maestra, posiblemente una de las mejores bandas sonoras que se hayan escrito nunca. Una música que no se parece a ninguna otra, que acompaña cada imagen de la película como si cada imagen se hubiera hecho para cada nota. Nadie puede concebir esta película sin esta música.
La Banda sonora empieza por el principio "The beginnin", una de las partituras más excitantes que pueda oír el oído humano, no puede dejarte indiferente. Empiezan violines y cellos in crescendo hasta culminar en un apoteosis donde es imposible no imaginar un tétrico castillo en los Cárpatos. Escenas sangrientas de la guerra donde los soldados eran empalados, se les cortaba la cabeza y se les chupaba toda la sangre. Enseguida oiremos el tema de amor "mina", nos acompañara en cada escena donde salga su amada. "The Storm" es uno de los mejores cortes, marcando el ritmo los timbales al más estilo Carmina Burana, nuestro personaje se dirige a Londres, matando todo lo que se le pone por delante y llega el desembarco en la ciudad. "Love Remembered" nos da un respiro para volver al romanticismo de los personajes, un tema precioso a base de una entrada de oboe y violines. Más adelante nos encontramos con el tema "Mina-Drácula". Empiezan los cellos, a ritmo pausado, subiendo y mezclandose con los violines y varios instrumentos de viento. Esta pieza nos translada todo el amor mezclado con el intenso dolor que siente atravesando océanos de tiempo. "Ascension" es la liberación del mal, para encontrarse con el descanso, con el final de una eternidad vagando por la nada, aquí se apagan siglos de venganza y sufrimiento. Los coros nos transportan del mal al bien. Para acabar el disco nos encontramos con "love song for a vampiro", un tema cantado por Annie Lennox, sin olvidarnos de los títulos de crédito repasando todos los temas de la película. En definitiva... una magnífica partitura que a nadie le debería de faltar en su discoteca. Una música para oírla muy alta y si tienes narices... a solas.





2 de octubre de 2012

Philip Glass: Un genio incomprendido




Philip Glass, el compositor de Baltimore, es el puro ejemplo de que le amas o le odias, no hay término medio. Su música, basada en estructuras repetitivas, ha creado un estilo propio que le diferencia de cualquier otro compositor de la historia. Es totalmente imposible confundir su música con la de otro compositor. Glass, que en sus comienzos compuso una música difícil para los tiempos en que fue compuesta, llegó a decir que si cuando acabase de dar un concierto, quedaba alguien en la sala, le invitaría a cenar. Esto demuestra que sabía muy bien que su música no era nada fácil para el oyente, pero él creía en ella y con el tiempo fue evolucionando hasta límites insospechados. Una música que desde sus comienzos se denominó de estilo Minimalista, término con el que nunca estuvo de acuerdo el maestro. Su música se basa en una base que se repite continuamente, en la que cualquier oyente puede huir al instante, pero que os aseguro que el que tenga paciencia y se deje envolver en ese momento, podrá sentir como ese ritmo constante que como él mismo dijo, gira, gira y gira, te rodea y te va envolviendo, a la vez que se desarrolla surgiendo un tema que irá evolucionando, dando quiebros y volviendo una y otra vez al tema principal. A mí me ha costado más de veinte años entenderle. Desde hace muchos años, tuve en mi poder muchas obras de Glass. Algunas contenían algún tema que me gustaba, pero por lo general era incapaz de oír entera la obra sin marearme antes. Pero hubo un momento que me propuse oir entera una de sus obras más clásicas, dejándome al final como con ganas de oir más, y así fue, luego vino otra obra, y otra, y otra, hasta que logré oírme entera su discografía. Hoy en día, no tengo la menor duda, Glass, es un excelente compositor, uno de los pocos que puede estar orgulloso de tener fama universal en vida, al igual que le ocurre a Part, pero con una reputación y aceptación popular mucho más amplia. Glass es uno de los mejores compositores de los siglos XX y XXI, con un catálogo realmente generoso y que día a día crece y crece, porque este hombre compone nueve horas diarias dando como resultado una inmensa obra musical que quedará en la historia de la música clásica. Glass tiene muchas obras de su etapa minimalista, de sus experimentos antes de convertirse al budismo, de las de después, y de todas las que fue componiendo a lo largo de toda una vida repleta de obras maravillosas que han sido y son carne de los críticos, ya que con su estilo repetitivo, da mucha facilidad a la crítica de muchos y por supuesto, muchos son también los defensores. De una forma o de otra, la fama mundial que tiene el compositor será por algo, y no deja indiferente a nadie que le escuche. A todas las obras compuestas en sus primeros años, se fue sumando poco a poco, muchas composiciones del campo sinfónico, dando como resultado una inmensa colección de obras que son puramente clásicas, que dejan al compositor como uno de los más grandes, nos guste o no. Glass tiene la ventaja de que el gran público le conozca gracias a sus 40 bandas sonoras para el cine, entre las que se encuentran, las que le dieron la fama como compositor de cine, la trilogía de Koyaanisqatsi, Powaqqatsi y Naqoyaqtsi, y las más famosas, como Las Horas, Mishima, El Ilusionista o su colaboración en el Show de Truman. Dentro del mundo sinfónico, nos encontramos con 9 sinfonías y una a punto de estrenar, 24 óperas, música para ballet, música de cámara, conciertos para piano, para cello, para clave, para violin, etc.
Oyendo sus primeras sinfonías, podremos observar la evolución a una música mucho más construida y compleja, mucho más depurada, a la vez que las va componiendo en el tiempo y nos vamos acercando a sus últimas creaciones sinfónicas, más tradicionales y melódicas, que captan y envuelven al oyente familiarizado con la música sinfónica más fácilmente que con sus obras antecesoras, en las que ponía a prueba la capacidad auditiva del más paciente, aunque muchos melómanos se niegan a reconocer su música por falta de rigurosidad, considerando su música como repetitiva, empalagosa y superficial. Yo después de oír muchas de sus óperas, tengo que confesar que sigo sin poder digerir bien la que le llevó a la fama operística del siglo XX, Einstein on the Beach. Pero sin embargo las otras dos que forman la trilogía, Satyagraha y Akhnaten, me gustan cada día más. Sin embargo, sus obras más recientes, se acercan más a la música que un oyente normal es capaz de soportar sin caerse de espaldas, con sua arpegios y transiciones tonales, que dan como resultado su estilo "glasiano", y lo que es mejor, a que te enganche de repente, así, sin que te des cuenta, convirtiéndote poco a poco en seguidor de su música, de su estilo, en donde descubrirás que esa música repetitiva que te envuelve, es mucho más que cuatro notas dando vueltas una y otra vez. Cuando llega el momento en que escuchando esas cuatro notas rodeándote una y otra vez, y puedas descubrir que esa música te abre un nuevo mundo de sensaciones y emociones, invadiendo hasta el último rincón de tu ser y se te haga corto el movimiento y necesites oír otro, habrás sucumbido sin remedio.
Es indudable su capacidad como compositor y seguirá siendo odiado por unos y amado por otros, no existe otra posibilidad.

Os dejo con el segundo movimiento de su Tirol Concerto for piano and Orchestre, en el que desarrolla el tema compuesto para la banda sonora del Show de Truman y que también emplea para su primer movimiento de su 5ª sinfonía y una de sus bandas sonoras, Las Horas. Seguiremos oyendo obras suyas poco a poco.



1 de octubre de 2012

Philip Glass: The Kiss



Precioso vídeo que mezcla imágenes con la música de Glass. Hablaremos mucho de este compositor de aquí en adelante.

Hoy escuchas

- Piano concerto nº 2 - SAINT-SAENS
- Vissi d'arte "Tosca" - PUCCINI
- Overture "Don Giovanni" - MOZART
- Reina de la noche "La flauta mágica" - MOZART
- Aria de Edgar - PUCCINI
- Toccata y fuga en re menor - BACH
- Symphony nº5 "4º Mov." - MAHLER




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